¿QUÉ SON LOS REGISTROS AKÁSHICOS?
Historia del alma a través del tiempo.
Capítulo 1: ¿Qué es el registro akáshico?
Los Registros Akáshicos El registro akáshico es un archivo en el cual se almacenan conocimientos adquiridos a través de la experiencia álmica.
Este registro guarda la memoria cósmica del viaje del alma desde su nacimiento cuando se desprendió de la Totalidad, del Dios Padre Madre hasta su retorno a la fuente Divina, y contiene todas las posibilidades de evolución de dicha alma. Es decir que se tarta de un registro atemporal, pues almacena acontecimientos del pasado, del presente y del futuro. Por lo tanto, los registros akáshicos son los registros del viaje del alma a través del espacio-tiempo material e inmaterial.
Akasha es un término en sánscrito que significa “archivo primordial del alma”, y se refiere a la sustancia básica a partir de la cual todo ha sido formado. Es la sustancia creativa y generadora de todos los universos. Todo queda registrado en el éter, en el corazón o núcleo del Akasha.
Registrar quiere decir anotar de manera ordenada en un libro. Por eso se imagina un registro akáshico como el libro que contiene toda la información acerca de las vivencias y experiencias de un ser. Se hace referencia a este libro en muchas enseñanzas espirituales; en la Biblia se conoce como el “Libro de la Vida” y en el Islam como “La Eterna Tabla”. También se dice “Libro de los Recuerdos” o “Memoria de la Mente Universal”.
Cada ser posee su propio registro y cada planeta lleva un registro que contiene los libros álmicos de todos sus habitantes. A su vez, cada sistema posee una gran biblioteca en la cual se almacenan los registros de todos los planetas que lo conforman, cada galaxia lleva el registro de los sistemas estelares que pertenecen a ella, y cada universo guarda el libro de todas las galaxias que le dan vida, y así hasta la totalidad, que lo contiene todo.
Según el momento evolutivo de un planeta, el acceso a estos archivos cambia, va de encontrarse disponible solo para algunos iniciados, a una apertura casi masiva.
Como lo hemos dicho, cada humano tiene su propio archivo o registro akáshico, que se une al de los otros gran libros de la biblioteca. Partiendo del principio de la unicidad según el cual todos somos Uno, siempre que se abre un registro se produce un efecto en otros archivos, ya que las experiencias de un alma están asociadas a los seres con los cuales tuvo esas experiencias.
La apertura y lectura del libro de la vida permite que un ser humano pueda encontrar cuestiones para modificar, sanar o fortalecer, que quizás no lograría descubrir a través de la psicología por estar guardadas en el campo del inconsciente. Gracias a la conexión con lo más elevado y profundo de uno mismo se logra armonizar todos los planos: el emocional, el mental y el físico.
Los registros akáshicos guardan información sobre todos los hechos que ya ocurrieron, sobre lo que está pasando y sobre lo que pasará en el universo. Es a través de estos archivos que la Divinidad se comunica y revela la verdad para el logro sincrónico de la sanación. La dispensación del karma y la sanación de los registros posibilitan la elevación de cada alma y la contribución en el proceso de ascensión planetaria.
Se llama ascensión a la evolución que lleva a un nivel de conciencia más profundo, a un grado de vibración más sutil, más elevado. Cuando accionamos la sanación sobre el libro del alma, el aura y todos los cuerpos (incluso el álmico) vivencia una intensa y profunda sanación, otorgada por la posibilidad de encaminar y comprender las situaciones. De este modo, la alegría de vivir el paraíso en la Tierra se siente más cercana. Los maestros del registro nos informan acerca de nuestro origen álmico, de nuestra misión en la Tierra. Ellos le dan a la humanidad la oportunidad de recordar cómo despertar.
Los Kumaras
Son los seres que cuidan a los registros, son los custodios de los registros.
Sanat Kumara protege y ayuda a la Tierra en los procesos de sanación planetaria, también se lo llama “Dios de la sabiduría y del entendimiento”. Representa la luz dorada que trabaja por la iluminación de la raza humana. Trabajamos de manera intemporal por eso la lectura del registro akáshico es un camino de sanación en todos los tiempos y para esta era planetaria.
Gautama el Buda, es un príncipe hindú que alcanzó la iluminación del ser. Es custodio de la llama trina de la vida y asiste a la humanidad en el desarrollo de la compasión y la iluminación de la conciencia.
El Señor Maitreya trabaja para la activación, el progreso y el perfeccionamiento del ser. Este servidor de la luz brinda mensajes de esperanza y fuerza para la creación de una nueva vida de mayor conciencia de luz. Nos entrega verdad y libertad.
Consulta y apertura del registro akáshico
Cuando se abre un registro, siempre se convoca la energía de los kumaras, los seres queridos, los maestros y el ángel de la guarda de la persona interesada. Asimismo el registro akáshico debe ser abierto, consultado y transmutado con la Luz para el bien de todos los involucrados. Es preciso estar abierto al Espíritu Santo y a los guías espirituales a fin de recibir orientación e información.
A través de los registros akáshicos logramos conocernos más. Así llegamos a la maravillosa conclusión de que no existen experiencias aisladas de nuestro ser interno, sino que todo lo que está reflejado en nuestro entorno, en nuestras relaciones, es creado desde el interior o magnetizado para nuestro aprendizaje y sanación. La lectura del registro akáshico permite llegar a la raíz de los síntomas o manifestaciones físicas y encontrar la causa matriz de estos.
El conocimiento que se recibe, brinda apoyo en el aquí y ahora de la vida, para hacerlo conciente, sanando, transformando y proyectando el crecimiento del ser. La información puede provenir de vidas pasadas o no. De hecho, el registro akáshico es atemporal y, puesto que el concepto de tiempo es circular, pasado, presente y futuro vibran y se expanden al mismo tiempo.
Al consultar un registro akáshico, se abre el registro del alma, permitiendo que emerja la información necesaria para el momento de la apertura. Así, accedemos al recuerdo sin pasar por la muerte física, para redimir lo guardado en cada archivo.
El terapeuta activa su chacra coronario para recibir los conocimientos y la información se obtienen a través del chacra cardíaco. Es preciso adoptar una actitud de total humildad, entrega, aceptación y compromiso interno.
Cuando se realizan aperturas de registros de la naturaleza, es sumamente importante respetar los otros reinos que habitan la Tierra y pedir permiso antes de abrir un registro de una especie animal, vegetal, etcétera.
Acceder a los archivos akáshicos en este tiempo permitirá restablecer los patrones originales y puros del ser. De este modo, tal como lo anuncian varias profecías, entraremos en la era dorada de conciencia despierta, en la paz y felicidad absolutas que se alcanzan por el hecho de vibrar en el amor incondicional. Solo cuando los registros akáhicos están en armonía, y no queda arrastre kármico, se puede vibrar en el amor verdadero, con total lealtad hacia el amor único que reside en el centro de dada ser como hijo de Dios.
Capítulo 2: ¿Alma y espíritu son lo mismos?
Existen diferentes enfoques acerca del alma y el espíritu aunque en la mayoría de los casos se emplean como sinónimo.
Alma, en latín ánima, de la misma raíz que el griego ánemos, significa “viento”. Espíritu, o spiritus, en griego psikhé, que significa soplo, aliento, vida. Si bien ambas energías nacen de la divinidad, de Dios, no cumplen las mismas funciones:
El alma viene a experimentar la vida en todas dimensiones y a alimentarse del espíritu. El espíritu es dador de energía y vida. El concepto de alma surge cuando el ser humano se pregunta sobre sí mismo, sobre cuál es la esencia de su naturaleza.
El termino alma se asocia además a la parte intelectiva del ser. En este caso, el alma es principio de racionalidad, principio explicativo del pensamiento, la sensibilidad, los afectos y la voluntad. Se dice que existe un alma madre o grupal, que está asociada a cierta cantidad de elementos de la misma especie. En el caso de los reinos vegetal y mineral, sucedería lo mismo: Un alma grupal de minerales en evolución pasaría al reino vegetal, y del reino vegetal al animal sin capacidad de razonamiento, y luego al ser humano.
El espíritu es la fuente de la vida, es el alimento, el motor, el impulsor de la existencia. En él se manifiesta la energía de la divinidad. Un espíritu puede alimentar de energía y luz a un alma o a muchas. Nuestras almas se conectan con el espíritu de vida. Espíritu se entiende, por lo general, como el principio vital del cuerpo o el principio inmaterial que se considera el origen de la vida material, de la sensibilidad y del psiquismo del ser humano.
Es el fuego de Espíritu Santo, fuego Universal. Cuando se sostiene que venimos de la Divinidad, que somos como chispas divinas del Dios Madre Padre, se hace referencia al fuego creador primordial. En la humanidad hay seres que, además de tener una alma, son portadores del fuego del espíritu y ayudan al despertar de muchas almas. Según el profeta Enoch el alma es la conciencia natural de la vida sin la comprensión superior de los mundos.
El alma debe pasar por muchas formas y renacer, antes de que pueda entrelazarse con la conciencia del ser superior, del ser crístico. El espíritu es otorgado por Dios para la inspiración y el entendimiento de los niveles múltiples de la mente divina. Cuando el alma y el espíritu se unen, forman un alma soberana de luz, que es llamada a la luz para engendrar los frutos de la divinidad y ungir a aquellos convocados a la obra de la mente superior, como un vehículo de sabiduría y amor superiores.
El humano es una asociación de cuerpos: el cuerpo físico material, el alma (el cuerpo físico inmaterial) y el espíritu. La Biblia utiliza los términos bashar por cuerpo, nefesh por alma y ruah por espíritu. Ruah se entiende como el hálito vital, el espíritu dador de vida, el aliento de la divinidad, el soplo de Dios.
Nefesh se puede traducir como vida o ser viviente. Bashar se asocia con lo material, la persona física que puede tocar, experimentar, es el templo del espíritu, Eso quiere mostrar la interrelación que existe entre el cuerpo físico, como contenedor sagrado o tempo, y el espíritu, que vibra, protegido, dentro de ese templo. Cuerpo, alma y espíritu son tres partes diferentes que se juntan y conjugan en la unicidad del ser humano.
El alma es la parte más pura y más poderosa de nosotros mismos, en contacto constante y directo con la creación Divina. Es el puente que mora en nuestro templo, y nos lleva a lo infinito para conectarnos con el espíritu y la Divinidad.
Al trabajar con los registros akáshicos, podemos referirnos a una herramienta para la sanación total del ser, sanación que se produce en todos los cuerpos conjuntamente. Desarrollando la disciplina y la constancia, se podrá lograr la armonía permanente, el equilibrio en mente, cuerpo y alma, como unidad, en percepción de sus múltiples dimensiones del ser. Cuando un ser humano “muere”, deja su cuerpo físico, el alma hace su viaje y puede o no retornar a otro cuerpo físico.
En realidad, el cuerpo que “muere” se va modificando hacia otra forma de materia. De manera simbólica se hace una distinción entre las almas gemelas, las almas compañeras y las almas familiares y se pueden existir otras clases de almas: Las almas gemelas son parte de la misma alma.
Un encuentro entre ellas es una experiencia muy profunda, fuerte e indisociable, surge una atracción indescriptible: es como estar con uno mismo y, de hecho, lo es. No obstante las almas gemelas no permanecen juntas. Se pueden relacionar en esta vida, pero solo es para un despertar del ser de ambas. Luego de haberse encontrado, nunca más se pueden disociar en planos mentales y sentimentales, hablando, claro, del amor incondicional.
Entre ellas, el lazo telepático es muy fuerte. (una de las personas siempre sabrá de la vida de la otra, aunque no lo vea). Se puede tener más de un alma gemela, ya que, en el proceso de encarnación, el alma puede desdoblarse en varios cuerpos. Pueden habitar en cuerpos de sexo distinto, de diferentes edades. También puede suceder que una parte del alma esté encarnada y que la otra permanezca en el éter. Para volver a la Divinidad, es preciso que todas las partes se unan en igual nivel de evolución. Las almas compañeras son almas de una vibración compatible, y cuando se encuentran, se produce una armonía en todos los cuerpos y planos del ser. La misión de una alma compañera es ayudar, complementar y compenetrarse con la otra alma en pro de una evolución en conjunto. Las almas familiares son almas que pertenecen a una misma familia y están unidas por una misión, existe la misión de la familia álmica. Cuando dos seres que son familiares álmicos se encuentran, también se da entre ellos una relación muy fuerte. Cuando se ha cumplido la misión la relación pasa a ser un sentimiento de hermandad muy fuerte.
Las relaciones humanas
Une relación es una conexión, un “pertenecer a algo”. Una relación posibilita la unión, la unificación, que es sanadora y, a la vez, manifiesta la armonía divina. En primer lugar es preciso relacionarse con uno mismo y, luego, con el entorno. La desarmonía que a veces se presenta nos demuestra que hay una falta de alineación con la Totalidad, que no es provocada par algo externo respecto de nosotros mismos.
La felicidad está dentro de cada ser, no reside en una relación, sino que se comparte en una relación. Asimismo, es importante tomar conciencia de que no nos enamoramos de alguien, sino que compartimos el amor que somos con alguien, somos uno en una relación.
El significado de una relación es el reconocimiento de uno mismo en una circunstancia. Si llegáramos a comprender estos conceptos, disfrutaríamos de la armonía dentro de cualquier relación, ya sea de trabajo, familiar, de pareja, o con un extraño. Todas son relaciones y todas son comprensiones iniciales d nuestra relación con la humanidad, con la vida. Todas las experiencias, en cualquier relación, son intercambios de sabiduría.
Capítulo 3: Tiempos pasados, presente y futuro
El tiempo es una dimensión viviente, es pasado, presente y futuro juntos con todas sus vivencias. El no-tiempo está en el centro del Tiempo. Este punto de no-tiempo siempre es aquí y ahora. Es la pura esencia del rió en movimiento que nada mueve. Vibrando en el Ahora eterno, todo fluye, todo se manifiesta, todo lo que debe ser se hace evidente. Conocer el no-tiempo implica vaciar la mente.
Para los mayas el tiempo no era lineal sino circular. Daban mucha importancia al tiempo, porque es una puerta que nos permite vivenciar la unicidad y la comunión con la Divinidad. Con el aumento del materialismo el ser humano se encuentra dormido en su conciencia por eso actualmente es preciso dar iniciaciones en reiki o en los registros akáshicos.
Sin embargo dentro de poco tiempo todos los seres sabrán hacerlo de manera natural, sin cursos ni maestros, porque se habrá restablecido el puente conciente con la Divinidad y la totalidad de los conocimientos existentes. Se habrá recuperado la conciencia del verdadero tiempo, en donde el pasado, el presente y el futuro vibran en la misma resonancia. En la rueda de encarnación el alma sabe cuál es su misión. Cuando estamos en el plano de la Tierra, el libre albedrío es parcial, ya que tiene que ver con la forma o el camino que se elige para llegar a cumplir lo pautado en la junta.
En otras palabras, el libre albedrío que vivimos en la Tierra nos permite elegir el camino, la manera de llegar a cumplir el propósito de vida elegido por el ser y la junta kármica antes de la materialización de alma en el plano físico.
Capítulo 4: Dimensiones, planos y cuerpos Dimensiones
Dimensión es como una fracción del espacio-tiempo de la creación divina. En la Tierra tiene lugar, actualmente, una evolución acelerada gracias a un salto cuántico que ocurre en todos los planos, dimensiones y reinos cuando un planeta está en un proceso de iluminación.
Los seres humanos somos multidimensionales; esto quiere decir que vibramos, nos comunicamos, podemos acceder a diversas dimensiones simultáneamente.
Esta condición nos permite estar en varios niveles de existencia simultáneos, los cuales se hallan relacionados entre sí constantemente, pues interactúan. Son tres las dimensiones relacionada con los seres humanos aunque, dentro de esta multidimensionalidad, las personas acceden más frecuentemente a cinco o seis de ellas. La primera dimensión es la de la vida y abarca todo lo relacionado con las bases orgánicas que permiten la existencia (el cuerpo físico y todos los sistemas que posibilitan su funcionamiento). La segunda dimensión es la de los sentidos: vista, tacto, olfato, oído, gusto.
A través de los sentidos captamos información, que llega al cerebro para el desarrollo de la vida. Con el despertar de la humanidad, están reapareciendo algunos sentidos, como la intuición, premonición, clarividencia, y también se están recordando otros. La tercera dimensión es la de la mente, el razonamiento, la lógica, el intelecto, la telepatía. Muchas capacidades más que se están redescubriendo pertenecen a esta dimensión.
La mente es un océano muy profundo al que también estamos recordando. La cuarta dimensión es la del tiempo que es un puente entre las tres dimensiones terrenales y las dimensiones superiores del ámbito espiritual.
Es la dimensión del no-tiempo. Los registros akáshicos resuenan en esta dimensión, por eso están incluidos en el pasado, el presente y el futuro. A partir de la quinta dimensión, se establece contactos con inteligencias y seres muy sutiles. En este ámbito, se encuentran los ángeles, arcángeles, maestros iluminados y ascendidos. Cuando tenemos contacto con estas dimensiones, sentimos un amor muy profundo.
Planos
Los planos del planeta son sus cuerpos que podemos dividir en dos grupos: físico y etérico. En el plano físico se desarrolla la vida d todos los reinos que habitan la tierra; el reino mineral, vegetal y animal. En los planos etéricos existen diversos niveles: el plano astral bajo, el plano astral alto, el plano mental y el plano causal. El plano astral bajo es el que tiene mayor contacto con el plano físico. Es un plano menos denso que el físico. La vivencia que se experimenta allí es de gran purificación, también vibra una elevada densidad.
A este plano podemos acceder en meditación, en lectura de registros akáshicos o en sueños.
En él se dan experiencias muy fuertes, muy profundas y complicadas (las pesadillas). Al plano astral alto, se accede en meditación, en lecturas de registros akáshicos y en sueños. Las experiencias son más luminosas y son los sueños maravillosos. En el plano mental se puede ingresar a través de meditación o lectura de registros akáshicos. En este plano se encuentran todos los pensamientos, que interactúan formando los llamados egregores o egregoras. Existe egregores creativos y luminosos y otros destructivos y opacos. La humanidad tiene la tarea de detener la mente y respirar concientemente para disolver los pensamientos propios y planetarios. Este plano está desbordado y necesita una limpieza y un vaciamiento. El plano causal es más sutil, de mayor vibración e iluminación. Nos permite tener experiencias espirituales.
Este plano es la franja más luminosa del aura del planeta.
Cuerpos
Además de ser multidimensionales, los humanos son multicorpóreos. El cuerpo físico está compuesto por esqueleto, músculos, órganos, glándulas y todos los sistemas.
En el cuerpo físico hay centros energéticos distribuidos a lo largo de la columna vertebral, llamados chacras. El cuerpo astral es un cuerpo etérico que guarda semejanza con el cuerpo físico y está unido a este por el cordón de plata. Con el cuerpo astral se sale del cuerpo físico en el plano de los sueños o en meditación consciente. El cordón de plata no tiene un límite físico y no se corta en un viaje. Se corta únicamente cuando un ser pasa al plano espiritual con la llamada “muerte”.
El cuerpo mental es la mente humana en toda su potencialidad. Este cuerpo es el vehículo para la comunicación telepática. Dentro del cuerpo mental, se dan los siguientes estados:
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Preconciencia que es la conciencia anterior a la encarnación, aquello que se trae.
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Conciente que es el estar presente en todo lo que se realiza.
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Conciente continuo que es el estado de los maestros espirituales, que permanecen conciente todo el tiempo, hasta cuando duermen.
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Supraconciente que es el estado de conciencia continua y, además, el contacto conciente con seres y inteligencias superiores.
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Conciente subliminal que es un estado no conciente durante el cual se graba en nuestra mente información que luego manifestamos, sin saber cuándo fue guardada ni de dónde proviene (por ejemplo, la publicidad subliminal).
El cuerpo causal es el cuerpo más sutil del ser humano. Aquí reside el llamado Yo Soy, Cristo interno, Ser Crístico, Ser Superior, Holón o cuerpo cuatridimensional. Este cuerpo tiene una energía muy luminosa y también se asemeja al cuerpo físico, si bien su belleza es mayor. Se lo suele visualizar más etéreo y más bello, y también con menor edad.
Capítulo 5: La mente como fuente de sanación
La mente humana es la base de la creación de nuestra realidad. Tiene capacidades ya desarrolladas, como el razonamiento, el lenguaje, el intelecto, pero hay muchas otras en proceso de investigación e, incluso, por descubrirse.
En la actualidad, es común oír hablar de telepatía, telequinesia y –aunque con menos frecuencia – de teletransportación. El estudio de la psicoquinesia demostra el poder que ejerce la mente sobre la materia y sobre la energía.
Uno de los poderes de la mente es la emisión de poderosas energías, las cuales pueden actuar a distancia. No se sabe cuál es la energía que se irradia en el acto de la sanación, pero al menos ya se la reconoce como algo real, que está más allá del tiempo y del espacio. A nivel de curación físicas, gracias a un salto cuántico de conciencia y a un despertar que hace que de manera natural, la fuerza de sanación se canaliza y permiten los milagros.
En realidad, todos tenemos esa conciencia y esa fuerza interior, pero no todos poseemos la motivación, las ganas de vivir y la fe necesarias para usarlas. No obstante, si uno se lo propone, puede usar la fuerza de la realidad interior para cambiar de manera positiva la realidad exterior.
Los registros akáshicos nos permiten acceder a los libros del alma y llegar a las causas de las aparentes enfermedades, que no son más que desarmonía. Ejercicios mentales para la sanación del alma Cada movimiento de inspiración y de exhalación se hace de manera suave, sin tensión y con un máximo de conciencia en cuanto a la naturaleza de la luz crística, la cual ha de venir a iluminar cada centro de energía, para elevar la vibración del ser.
En realidad, se trata de la percepción interior de una presencia luminosa que baja progresivamente a lo largo de la columna vertebral, más que su estricta visualización. No es un trabajo de imaginación, sino de conexión íntima con el cuerpo más sutil de cada humano, con su presencia crística.
Primer ejercicio: Invitar a la Presencia de Luz Yo Soy (que es el ser crístico de cada uno). Con cada inspiración hacer que baje la luz al siguiente chacra, y luego exhalar suavemente. Segundo ejercicio: Invitar a la Presencia de Luz Yo Soy. Con la primera inspiración hacer que baje la luz desde el chacra corona y luego hacerla bajar hasta el chacra cardíaco.
A partir del centro de ese sol, dejar que se desarrolle una espiral luminosa que irradie todo el pecho. Pedir que con la inhalación esta espiral gire lentamente en el sentido de las agujas del reloj y a cada exhalación que gire en el sentido contrario. Repetir el ciclo de respiración ocho veces. La mente, en su infinita dimensión, tiene el poder de crear y también de disolver. Sanar es el proceso de vibrar en armonía y resonancia perfecta con la divinidad, transformando lo que se llama enfermedad en salud. Todas las meditaciones que nos lleven a disolver los pensamientos, liberan energías y dejan espacios para mayor iluminación.
Capítulo 6: Proceso de ascensión planetaria
Así como los humanos crecemos en el estado de conciencia, el planeta, como cuerpo mayor, también tiene su proceso de ascensión. La ascensión se alcanza con la iluminación de todos los centros de energía y la apertura del chacra corona hacia los cielos infinitos del Padre-Madre-Dios. Para poder ascender, es necesario que el alma recorra un camino de purificación, el cual está libre para quien desee elevarse.
Como ese planeta es de energía dual, los seres humanos pueden continuar viviendo en una oscuridad de conceptos y malentendidos mortales o pueden elegir las oportunidades que les ofrece la vida y convertirse en candidatos a la ascensión. Así como en otro tiempo el ser ha llevado consigo la imagen de lo terreno, ahora debe llevar la imagen de lo celestial, que posee la poderosa esencia de la libertad concentrada en el alma. También somos parte de la Totalidad, somos chispas de la llama de Dios.
El amor de dios baña la vida, la sostiene, la ilumina, libera vida. Para el desarrollo del alma, es preciso equilibrar las energías de la tríada, de la Sagrada Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, de cuerpo, mente y alma. Esta llama trina reside en cada corazón con los colores rozado, azul claro y dorado.
El equilibrio de esta llama crea un patrón de ascensión en todos los individuos. La ascensión es una parte inevitable del sistema divino. La ascensión es el inicio del reino para cada uno y, cuando todas las almas hayan sido llevadas y ya no quede ninguna, el mundo mismo ascenderás de nuevo al corazón de Dios. Es preciso dar gracias cada día y cada experiencia: por ello se van dando pasos en el gran camino de la evolución. Todo los maestros de Luz están ayudando a elevar las conciencias para que los seres humanos se den el permiso de vivir en paz, armonía y felicidad.
Karma y dharma
Según la cultura hindú, el karma se genera en las diversas vidas que el alma tiene como humano. El karma se define como el cúmulo de deudas hacia otros seres o hacia la vida misma. Por eso, en el proceso de reencarnación se posibilita el ajuste de estas deudas para el crecimiento del ser. Cuando un ser cumple su misión y, además, hace más servicios que el acordado, genera dharma. Es decir que el dharma es el cúmulo de merecimientos que se manifiestan en una o varias encarnaciones. El tiempo que precede la ascensión planetaria se llama “de redención”, pues a través de la toma de conciencia, la comprensión y el perdón, el alma se libera de cargas para poder elevarse.
Conclusión
Tenemos que tomar conciencia y, sobre todo, entregarse a la apertura necesaria para la gran transformación planetaria hacia la edad dorada. Con el paso de los años, la cantidad de casos va en aumento y también su diversidad.
No obstante, todos tienen algo en común: son aprendizajes, experiencias, y tomar conciencia de todo esto libera. “Conoce la verdad y esta te hará libre”. El ser humano que está despertando tiene cada vez menos miedos, ya que recuerda que todo nace de su mente y su corazón.
De ahí el dicho:”Dime cómo piensas y te diré cómo vives”. Este mensaje no hace tomar conciencia de la unidad, sabiendo que el libre albedrío es compartido, porque nos interrelacionamos con otros seres. Cada vez que cambian su realidad y crean una situación, están interconectándose con la realidad de alguien más.
Cada vez que cambian su propia situación, afectan a los que los rodean. Estemos atentos a nuestros actos más que nunca, a fin de ser co-creadores de la edad dorada. El ser humano retoma su poder co-creativo y es capaz de pensar más allá de su realidad anterior y puede realizar tareas que antes creía imposible. Recordemos que nadie nos da nada, que somos la fuente, que recibiremos en la media que demos. Aunque la ilusión nos hace creer que nos relacionamos con otros, eso no es posible, ya que en todo momento nos relacionamos con nosotros mismo.
Siempre hemos sido y seremos la causa de nuestras experiencias. Los quienes nos acompañan tienen una inocencia absoluta. Al final del camino, nos veremos como siempre fuimos y seremos, los creadores absolutos y libres de todas nuestras experiencias. No nos preocupemos por la parte que le toca a Dios, simplemente seamos conciente de la nuestra y, cuando hagamos un pedido, sepamos que siempre se nos concederá. “Por ahora me despido, aunque eso no es posible, ya que somos uno. Por eso les deseo que la paz sea el perfume que acaricie sus seres. Yo soy otro tú.” Claudia Federica Zosi









